Deseat.me permite que el usuario se dé de baja en los
servicios suscritos en tan solo unos pasos.
¿Sabes realmente en cuántos sitios web te has
registrado? Redes sociales, servicios, foros, webs, utilidades… tenemos un
chorro de cuentas y muchos de nuestros datos están esparcidos en servidores de
servicios que ya ni usamos. Ahora dos desarrolladores suecos, Wille Dahlbo
y Linus Unnebäck, han creado una útil herramienta, que encuentra todas
nuestras cuentas y nos permite eliminarlas.
Sin ser verdaderamente consciente de ello, un usuario
medio va acumulando registros a servicios o páginas web de los que luego
raramente hace uso. Sí, nos damos de alta sin problemas pero ¿alguien se
preocupa realmente de darse después de baja? Nombre, apellidos, correo
electrónico, fecha de nacimiento… nuestros datos quedan almacenados en
servidores de servicios que transcurridos unos años ni recordamos habernos
suscrito.
La web en cuestión es Deseat.me y lo que hace es buscar y recopilar todas las cuentas de usuario que tenemos asociadas a nuestro email, y luego muestra esta información en una web desde la que nosotros podemos decidir qué cuentas mantener y cuáles queremos eliminar.
La web en cuestión es Deseat.me y lo que hace es buscar y recopilar todas las cuentas de usuario que tenemos asociadas a nuestro email, y luego muestra esta información en una web desde la que nosotros podemos decidir qué cuentas mantener y cuáles queremos eliminar.
Aunque la web es completamente abierta y gratuita,
existe un requisito imprenscindible para poder disfrutar de sus servicios de
“limpieza”: que los correos de registro se hayan efectuado desde una cuenta
de Gmail.
Además, desde esta web tambien podremos eliminar
por completo nuestra cuenta de Google, pudiéndo antes descargar todos nuestros
datos.
En cuanto a la privacidad del servicio, sus
creadores aseguran que, aunque el acceso es necesario para conocer los
registros pero garantizando, nadie leerá los correos ni habrá ningún tipo de
explotación comercial a posteriori de esta información.
De esa forma minimizaremos la posibilidad de que un
fallo de seguridad en servicios antiguos pueda servir para entrar en nuestra
cuenta y suplantar nuestra identidad.
¿Cómo funciona exactamente
esta herramienta?
Una vez
accedemos a la URL se nos pide conectarla con Google, es decir, con la cuenta
de Gmail que hayamos utilizado para las altas. En este momento puede surgir la
desconfianza puesto que de alguna manera autorizamos al servicio el acceso completo
a nuestro correo electrónico. Pero hay una explicación para ello: el bot
debe rastrear nuestro correo electrónico en busca de mails que confirmen el
registro. ¿Es peligroso autorizar este acceso? Un paseo por la política
de privacidad del servicio nos tranquiliza: nadie va a husmear en
nuestros correos y no se guarda ninguna información ni contraseña.
Sus creadores se han adelantado a las posibles
críticas y destacan la privacidad como uno de sus principales puntales,
explicando que el acceso es necesario para conocer los registros pero
garantizando que nadie leerá los correos ni habrá ningún tipo de explotación
comercial a posteriori de esta información. Ya convencidos, los que sigan
adelante pronto se encontrarán con una página en la que se detallan los
diferentes servicios a los que se ha suscrito el usuario a lo largo de los
años, y en este punto pueden llegar las sorpresas. ¿Nos suscribimos a tantos?
La otra sorpresa llegará cuando descubra que buena parte de ellos, si no la
mayoría, han dejado de estar operativos.
Pero para los activos, el sistema nos ofrecerá la útil
posibilidad de darnos de baja, un proceso que por desgracia no es automático y
que puede llevar bastante tiempo.
Una página detalla los diferentes
servicios a los que se ha suscrito el usuario a lo largo de los años.
Deseat.me simplemente lista los servicios a los que en su día nos suscribimos añadiendo un link para darse de baja en los que están todavía activos (en los desaparecidos el vínculo aparecerá sombreado). La parte más pesada es que luego el usuario deberá seguir ese link y entrar en la web del servicio para darse de baja, lo que genera un problema adicional: ¿cuál era la contraseña? Es en este punto donde la herramienta comienza a mostrar sus carencias, pero por otro lado, se trata de una efectiva manera de saber dónde fuimos dejando nuestra información y dejar la puerta abierta para ir eliminando el rastro.
Comentarios
Publicar un comentario